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Mazda BT-50 High Rider: La que se empina llega más lejos

La conocida camioneta de Mazda amplía su oferta en el campo de las 4×2 con la versión High Rider, modelo que queda a medio camino entre un vehículo de trabajo y un SUV.

Leonardo Mellado – El Mercurio

La Mazda BT-50 High Rider es una solución de transporte inteligentemente orientada a quienes necesiten un vehículo de buen despeje sobre el suelo, pero que no requieren una tracción 4×4, y en tal sentido no hace más que reproducir una estrategia que ya otras marcas habían seguido en este segmento.

El modelo ya había sido remozado para afianzar su apariencia, con un parachoques delantero más envolvente e integrado en la carrocería y unos pasos de rueda dimensionados para fortalecer su aspecto visual, de modo que esta versión más elevada sobre el piso no representa diferencias significativas en ese sentido.

El habitáculo ofrece el espacio necesario para que sus ocupantes -mejor cuatro que cinco- realicen un viaje largo sin incomodidades. No son plazas testimoniales, sino bastante cómodas para personas de tamaño promedio. Lo único que puede ser un obstáculo es que la mayor altura del piso hace que el acceso sea más exigente, pues el modelo no ofrece pisaderas. Las plazas delanteras recogen bien la espalda, algo muy importante a la hora de afrontar kilómetros.

Ergonomía
El puesto de conducción ofrece una posición a medio camino entre la de un sedán urbano y la de un todoterreno, con todos los elementos de control a mano y de disposición correcta, excepto el freno de mano -de tirador- ubicado bajo el volante. Atrás, los pasajeros no se cansarán en exceso con el paso de los kilómetros, pues, en lugar de ir alojados en un asiento de respaldo recto y de banca corta, disfrutarán de una inclinación y una amplitud más llevaderas, aunque aún menos cómodas que las de un SUV.

En cuanto a la presentación, lejos quedan los materiales simples justificados en que se trata de un vehículo meramente industrial. Hay una sensación de buena calidad derivada tanto del mayor lustre de los revestimientos como de las terminaciones de los mismos. Algo parecido podemos narrar del equipamiento, que incluye elementos como los alzavidrios eléctricos para todas las ventanas, el cierre centralizado, el equipo de música con CD y MP3, el aire acondicionado, los airbags o el ABS (opcional), algo impensable hace relativamente poco tiempo en un vehículo de esta naturaleza.La BT-50 High Rider es animada por un propulsor tetracilíndrico turbodiésel de 2,5 litros, 143 CV de potencia a 3.500 rpm y con un par máximo de 330 Nm a 1.800 rpm. No hay nada nuevo aquí tampoco, pues es el mismo motor que mueve a otras versiones de la BT-50. Es, en todo caso, un motor que presenta un marcado turbo lag bastante marcado.

En lo que al chasís se refiere, tampoco hay cambios relevantes. Se trata de la típica construcción clásica de largueros y travesaños con la carrocería -dividida entre habitáculo y caja de carga- fuertemente fijada al mismo. La buena rigidez torsional del conjunto se aprecia por el escaso movimiento independiente que puede apreciarse entre el habitáculo y el pick up, incluso cuando se circula fuera de pavimento.

La suspensión es mixta: independiente adelante; rígida con ballestas detrás; de reacciones enérgicas para el confort de marcha y perturbadoras para el guiado del vehículo sobre terrenos irregulares cuando actúa sin carga.

La escasa flexibilidad del tren trasero en esas condiciones se traduce en una motricidad inconstante y con inesperadas pérdidas de tracción circulando en superficies de baja adherencia. A pesar de ello, el comportamiento del conjunto es muy predecible. Tampoco es más rudo para los pasajeros, en particular en las plazas traseras, que otros rivales directos suyos.

Durante el lanzamiento del modelo, probablemente previendo esto, los organizadores dispusieron que los ejemplares disponibles tuvieran cierta carga en el pick up, lo que lógicamente doma mucho el comportamiento del vehículo. Ahora, sin ese peso adicional, la impresión general es que la suspensión está pensada para el trabajo duro.

Las claves de la Mazda BT-50
1 Rango de precios de la gama. Desde $ 9.990.000 hasta $ 14.690.000 (+ IVA)
2 Precio de la unidad probada: 10.990.000 +IVA.
3 Garantía: 3 años o 110 mil km.
4 Frecuencia de asistencia al servicio: cada 10 mil km.
5 Competencia en Chile: Nissan Terrano, Toyota Hilux, Mitsubishi L200 y GM D-Max, todas versiones doble cabina 4×2 diésel.

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